Material al ritmo de nuestros encuentros

21+28 de  julio 2020

Con la Divina Voluntad

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4 de octubre-2022 Todo es oración- sin intenciones propias (vídeo se subirá en breve)

Lecturas como complemento 

-Tú eres mi Vida-

21 + 28 de julio 2020
 15-31 Hija mía, sin embargo hay gran diferencia entre quien reza u obra porque mi Voluntad lo envuelve y por su naturaleza se encuentra en todas partes, y entre quien por su propia voluntad, teniendo en sí conocimiento de lo que hace,
-entra en el ambiente divino de mi Voluntad para obrar y rezar.-
Lecturas 21 de julio
LA ORACIÓN. 1
20-4,4 Hija mía, donde está mi Voluntad todo es santidad, todo es amor, todo es oración. Así que estando en ti su fuente, tus pensamientos, tus miradas, tus palabras, tu latido y aun tus movimientos, todos son amor y oraciones. No es la forma de las palabras lo que forma la oración, no, es mi Voluntad obrante, que dominando todo tu ser forma de tus pensamientos, palabras, miradas, latidos y movimientos, tantas fuentecitas que surgen de la Voluntad Suprema y elevándose hasta el Cielo, en su mudo lenguaje, quién reza, quién ama, quién adora, quién bendice, en suma, Ella le hace hacer lo que es santo, lo que pertenece al Ser Divino. Por eso el alma que posee como vida el Querer Supremo es el verdadero cielo, que aunque fuera mudo narra la gloria de Dios y se presenta como obra de sus manos creadoras.
34-13 (2) “Hija de mi Querer, ¿has visto como la inmensidad de mi Fiat es inalcanzable? Ninguna mente creada, por cuán santa sea puede abrazarla y ver dónde terminan sus confines, todos tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, …..Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’.
-A la Sra  Mazari Bari:
Hija mía, con hacer la Divina Voluntad nosotros nos volvemos los verdaderos hijos de la gran Señora, y nos cambiamos en tabernáculos donde Jesús forma su morada, y entonces todo lo que hacemos es sagrado, todo es oración, aun las cosas más indiferentes. Las mismas cosas naturales, necesarias de la vida, con el hacer la Divina Voluntad se transforman en oración, en adoración, en amor hacia nuestro dulce Jesús, porque con hacer su Voluntad todo lo que hacemos es santo, todo es amor, y tal se vuelve nuestro ser.
-A la Sra. Antonieta Savorani:
Vivir en el Querer Divino no es tan difícil como usted y otros creen, ni el dulce Jesús quiere cosas imposibles, ni sabe enseñar cosas difíciles, más bien en lo que enseña es tanto su amor, que no sólo facilita sus enseñanzas, sino que para volver fácil lo que quiere y nos enseña, se pone a nuestra disposición, haciendo junto con nosotros lo que Él quiere y enseña. Todo está hija mía en una fuerte resolución, firme y constante de hacer entrega de nuestra voluntad en las manos de Jesús, para hacer que en todos nuestros actos entre la suya. Así que en todo nuestro ser, en los actos más naturales de la vida, en el alimento, en el sueño, en las penas, en la oración, y aun en los lícitos placeres, el Querer Divino debe tener su puesto regio, su campo de acción, y nuestra voluntad debe ser el terreno donde recibir estos actos divinos, y el escabel donde el Querer Divino debe apoyar estos sus actos; y estos actos unidos juntos forman su Vida. La vida no se forma con un solo acto, sino con muchos actos repetidos e incesantes.
-A Sor Remigia:
Así que este es mi augurio, que hagas crecer al infante divino, que lo vuelvas feliz y que, como juego, le des tu voluntad en sus manitas, a fin de que a las tantas lágrimas que vierte, te encuentre a ti que lo hagas sonreír.
Y además, otro trabajo quiere confiarte el querido pequeño, que a las muchachas que te circundan les hagas conocer que todas poseen a Jesús en sus corazones, y debes enseñarles el modo parta hacerlo crecer. Si haces esto, puedes estar tranquila, porque formarás tantos tabernáculos al pequeño Jesús. Yo no quiero, ni Jesús quiere, que pierdas la paz; busca en cada cosa la Voluntad Divina, y tu ser se volverá plegaria continua en cada cosa. No son las palabras que forman la oración, sino nuestra unión con la Divina Voluntad, y entonces todo es sagrado, santo,   en nosotros, y además, la paz es el ojo de nuestros actos, por lo que os indicará cómo amar a Jesús y hacerlo amar.
NUESTRO MODELO:
 El te amo divino bilocado en la criatura
Adán, Jesús, María.
33-3(1) Soy siempre la pequeña ignorante del Ser Supremo, y cuando el Querer Divino me sumerge en sus mares, veo que apenas las vocales, si acaso, conozco de su Majestad adorable, es tanta mi pequeñez que apenas algunas gotas sé tomar de tanto que posee el Creador. Entonces girando en las obras del Fiat Divino me he detenido en el Edén, donde se me ha hecho presente la creación del hombre y pensaba para mí: “Cuál pudo ser la primera palabra que Adán dijo cuando fue creado por Dios”. Y mi Sumo Bien Jesús, visitándome con su breve visita, todo bondad, como si Él mismo quisiera decírmelo me ha dicho:
(2) “Hija mía, también Yo siento el deseo de decirte cuál fue la primera palabra pronunciada por los labios de la primera criatura creada por Nosotros. Tú debes saber que apenas Adán sintió la vida, el movimiento, la razón, vio a su Dios ante él, comprendió que Él lo había formado, sentía en sí, en todo su ser todavía frescas las impresiones, el toque de sus manos creadoras, y agradecido, en un ímpetu de amor pronunció su primera palabra: ‘Te amo Dios mío, Padre mío, autor de mi vida’. Pero no fue sólo la palabra, sino que el respiro, el latido, las gotas de su sangre que corrían por sus venas, el movimiento, todo su ser unido, a coro dijeron: ‘Te amo, te amo, te amo’. Así que la primera lección que aprendió de su Creador, la primera palabra que aprendió a decir, el primer pensamiento que tuvo vida en su mente, el primer latido que formó en su corazón, fue: ‘Te amo, te amo’. Se sentía amado y amó. Podría decir que su te amo no terminaba jamás, fue tan prolongado que sólo fue interrumpido cuando tuvo la desgracia de caer en pecado. Por eso nuestra Divinidad se sintió herida al oír sobre los labios del hombre, te amo, te amo, era la misma palabra que Nosotros habíamos creado en el órgano de su voz que nos decía: ‘Te amo’. Era nuestro amor, creado por Nosotros en la criatura que nos decía te amo, ¿cómo no quedar herido, cómo no corresponderlo con un amor más abundante, mas fuerte, digno de nuestra magnificencia? En cuanto lo oímos decir te amo, así Nosotros le repetimos ‘te amo’, pero en nuestro ‘te amo’ hicimos correr en todo su ser la Vida obrante de nuestra Divina Voluntad, así que encerramos en el hombre, como dentro de nuestro templo, nuestra Voluntad, para que encerrada en el círculo humano, mientras permanecía en Nosotros, obrara cosas grandes y fuera Ella el pensamiento, la palabra, el latido, el paso, la obra del hombre; nuestro ‘te amo’ no podía dar cosa más santa, más bella, más potente, que pudiera formar la Vida del Creador en la criatura, que nuestra Voluntad obrante en él, y ¡oh! cómo nos resultaba agradable ver que nuestra Voluntad tenía su puesto de actriz, y el querer humano deslumbrado por su luz gozaba su paraíso, y dándole plena libertad lo hacía hacer lo que quería, dándole el primado en todo, y el puesto de honor que a un Querer tan Santo convenía. Ve entonces cómo el principio de la vida de Adán fue un acto pleno de amor hacia Dios de todo su ser, qué lecciones sublimes, cómo el principio del amor debía correr en todo lo obrado por la criatura. La primera lección que recibió de nuestro Ser Supremo en la correspondencia de su ‘te amo’, fue que mientras la amaba tiernamente respondiéndole ‘te amo’, le daba la primera lección sobre nuestra Divina Voluntad, y mientras lo instruía le comunicaba la Vida de Ella y la ciencia infusa de qué significaba nuestro Fiat Divino, y cada vez que nos decía ‘te amo’, nuestro amor le preparaba otras lecciones más bellas sobre nuestro Querer; él quedaba raptado y Nosotros nos deleitábamos en conversar con él, y hacíamos correr sobre él ríos de amor y de alegrías continuas, así que la vida humana era encerrada por Nosotros en el amor y en nuestra Voluntad. Por eso hija mía, no hay dolor más grande para Nosotros que ver nuestro amor como destrozado en la criatura y nuestra Voluntad obstaculizada, sofocada, sin su Vida obrante y como sometida al humano querer. Por eso sé atenta y en todas las cosas ten por principio el amor y mi Divina Voluntad”.
Un te amo divino:
12-3 Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra”. Y Jesús, como si me infundiera su aliento ha agregado:
(4) “Te amo”.
(5) Pero en aquel “te amo” parecía que todos, y todas las cosas recibieran nueva vida, y yo he repetido: “Jesús, dime otra palabra aún”.
(6) Y Él: “Palabra más bella no podría decirte que un te amo, este mi te amo llena Cielo y tierra, circula en los santos, y reciben nueva gloria; desciende en los corazones de los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en el Purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las almas, y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús. ¿Y sabes cuándo el alma se atrae un te amo mío? Cuando fundiéndose en Mí toma la actitud divina, y perdiéndose en Mí hace todo lo que hago Yo”.
16-11 (5) “Hija mía, quiero que tú, que eres la hija primogénita de mi Suprema Voluntad, conozcas cómo toda la Creación, sobre las alas de mi Querer Eterno lleva mi te amo a las criaturas, y las criaturas, sobre las mismas alas de mi Voluntad, haciéndola ellas, deberían darme la correspondencia de su te amo. Mira el cielo azul, no hay punto en el que no esté sellado un te amo mío hacia la criatura: Cada estrella y su centelleo que le forma corona están tachonadas de mis te amo; el rayo de sol, mientras se alarga hacia la tierra para llevar la luz, cada gota de luz lleva mi te amo, y en cuanto la luz invade la tierra y el hombre
la mira, le camina encima, mi te amo le llega en los ojos, en la boca, en las manos y se extiende bajo los pies. El murmullo del mar murmura te amo, te amo, te amo, y cada gota de agua son teclas, que armonizando entre ellas forman las más bellas armonías de mi infinito te amo; las plantas, las hojas, las flores, los frutos, tienen impreso mi te amo, así que la Creación toda lleva al hombre mis repetidos te amo. Y el hombre mismo, ¿cuántos mis te amo no tiene impresos en todo su ser? Sus pensamientos están sellados por mi te amo; el latido de su corazón que le resuena en el pecho con aquél misterioso sonido, tac, tac, tac, es un te amo mío jamás interrumpido que le dice te amo, te amo; sus palabras son seguidas por mi te amo; sus movimientos, sus pasos y todo lo demás, contienen un te amo mío, sin embargo, en medio de tantas oleadas de mi amor no sabe elevarse para darme su correspondencia a mi amor. ¡Qué ingratitud, y cómo mi amor queda doliente! Por eso hija mía te he elegido como hija de mi Querer, a fin de que como hija fiel defiendas los derechos de tu Padre. Mi amor quiere absolutamente la correspondencia del amor de la criatura, por lo tanto en mi Voluntad encontrarás todos mis te amo, y tú, siguiéndolos, imprimirás tu te amo en el mío, por ti y por todos. ¡Oh! cómo estaré contento al ver el amor de la criatura fundido con el mío, por eso te doy mi Querer en tu poder, a fin de que todo el amor que he dado en la Creación me lo corresponda una criatura, defendiendo así los derechos de mi amor”.
4 PUNTOS:
DISTINTIVO DE ESTA NUEVA FORMA DE ORAR
 
    .- No hay peticiones particulares, sólo pedir el advenimiento del Reino:
11-40  (1) Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de mí, Jesús perdona a esta alma, tu sangre, tus penas ¿no son también mías? ¿Valen acaso menos para mí?” Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “¡Ah!, hija mía, ¿qué haces pensando en ti? Tú así desciendes y de dueña te reduces a la mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”.
(3) Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en tu Voluntad no piense en sí mismo, y Tú ¿piensas en ti mismo?” (Que pregunta tan disparatada)
(4) Y Jesús: “No, no pienso en Mí mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo soy la misma santidad, la misma felicidad, la misma inmensidad, altura, profundidad, nada, nada me falta, mi Ser contiene en Sí mismo todos los bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento me pudiera ocupar es el pensamiento del género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo, las vuelvo dueñas de mis bienes, porque en mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es mío es de ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa, significa que no está en verdad en mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás haciendo tú ahora, ni más ni menos.
¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa, un solo querer Conmigo, me pida piedad, perdón, mi sangre, mis penas, mientras que la he constituido dueña junto Conmigo? Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo, a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí mismo de alguna falla, lo que no puede ser jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de mi Voluntad, y que continúes no pensando en ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a empobrecer y a sentir necesidad de todo”.
33-2, 2  Así que cuando la criatura ha entendido qué significa Voluntad Divina y siente correr en ella su Vida, no siente más necesidad de nada, porque poseyendo mi Querer posee todos los bienes posibles e imaginables, le queda sólo el delirio, las ansias, los suspiros porque quiere que mi Voluntad abrace a todos y se constituya vida de todos, y esto porque ve que mi Voluntad eso quiere, y esto quiere su pequeñez”.
26-12 Por eso la cosa más necesaria es tomar mi Divina Voluntad, y si esto ha hecho, ha hecho todo y ha tomado todo, todo es suyo. Sucede como a una máquina, si se mueve la primera rueda del centro de ella, todas las ruedas secundarias giran, pero si no se mueve la primera rueda, todas quedan detenidas, y no hay potencia o artífice que tenga virtud de mover las ruedas secundarias, pero si se mueve la primera, por sí mismas las otras giran y hacen su oficio. Por eso la atención y el arte deben ser para la primera rueda, todo lo demás viene de por sí. Así es mi Voluntad, quien la posee no tiene necesidad de nada”.
Vs     20-25   (3) La voluntad humana vuelve esclavo al hombre, lo hace tener necesidad de todo, se siente continuamente faltar la fuerza, la luz, su existencia está siempre en peligro, y lo que obtiene es por medio de oraciones y, fatigosamente; así que el hombre que vive de su voluntad es el verdadero mendigo. En cambio quien vive de la mía no tiene necesidad de nada, tiene todo a su disposición, mi Voluntad le da el dominio de sí mismo, por lo tanto es dueño de la fuerza, de la luz, pero no de la fuerza y luz humanas, sino de las divinas, su existencia está siempre al seguro y siendo dueño puede tomar lo que quiera, no tiene necesidad de pedir para tener, tan es verdad, que para Adán, antes de sustraerse de mi Voluntad la petición no existía, la necesidad hace nacer la petición, si de nada tenía necesidad, no tenía ni qué pedir ni qué implorar, así que él amaba, alababa, adoraba a su Creador, la petición no tenía lugar en el Edén terrenal;
la petición vino, tuvo vida después del pecado como necesidad extrema del corazón del hombre; quien pide significa que tiene necesidad y como espera, pide para obtener. En cambio quien vive en mi Voluntad vive en la opulencia de los bienes de su Creador como dueño, y si necesidad y deseo siente, viéndose entre tantos bienes es de querer dar a los demás su felicidad y los bienes de su gran fortuna, verdadera imagen de su Creador que le ha dado tanto, sin ninguna restricción, quisiera imitarlo dando a los demás lo que posee. ¡Oh! cómo es bello el cielo del alma que vive en mi Voluntad, es el cielo sin tempestades, sin nubes, sin lluvia, porque el agua que quita la sed, que fecunda y que le da el crecimiento y la semejanza de Aquél que la ha creado es mi Voluntad, es tanto su celo de que el alma no tome nada si no es de Ella, que hace todos los oficios: Si quiere beber, Ella se hace agua, que mientras la refresca le apaga cualquier sed, para hacer que su única sed sea su Voluntad; si siente hambre se hace alimento, que mientras la sacia le quita el apetito de todos los demás alimentos; si el alma quiere ser bella, se hace pincel dándole pinceladas de tal belleza, que mi misma Voluntad queda raptada por una belleza tan inaudita impresa por Ella misma en la criatura, debe poder decir a todo el Cielo: ‘Mírenla cómo es bella, es la flor, es el perfume, es el tinte de mi Querer que la ha hecho tan bella’. En suma le da su fuerza, su luz, su santidad, todo para poder decir: ‘Es una obra toda de mi Querer, por eso quiero que nada le falte, que me asemeje y me posea’. Mira en ti misma para ver lo que mi Voluntad ha hecho, tus actos investidos por su luz cómo han cambiado la tierra de tu alma, todo es luz que despunta en ti y que se vuelve para herir a Aquélla que la ha investido, por eso la más grande afrenta que me hacen las criaturas es el no hacer mi Voluntad”.
Pedir el Reino: 
27-31 . (3) Después de esto seguía rezando para que el bendito Jesús se apresurara en hacer venir el tan suspirado reino de la Divina Voluntad sobre la tierra, y mi amado Jesús, como  herido por tal petición, que Él mismo tanto suspira de ver el triunfo del Querer Divino sobre la tierra, me ha dicho:
(4) “Hija mía, las oraciones hechas en mi Querer Divino para obtener el advenimiento de su reino sobre la tierra, tienen un gran imperio sobre Dios. Dios mismo no puede desentenderse ni puede no escucharla favorablemente, porque la criatura rogando en mi Fiat Divino, sentimos la fuerza de nuestro Querer, que con su imperio ruega, con su inmensidad se extiende dondequiera, y abrazando la fuerza universal, la oración se extiende por todas partes, de modo que nos sentimos cercados
Lecturas 28 de julio
.-No hay intenciones propias:
11-37 (3) Otra vez estaba pensando cómo sería mejor ofrecer nuestras acciones, oraciones, etc., si como reparaciones, como adoraciones, etc. Y mi siempre benigno Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, quien está en mi Voluntad y hace sus cosas porque las quiero Yo, no es necesario que disponga ella sus intenciones; estando en mi Voluntad,
conforme obra, reza, sufre, así Yo mismo las dispongo como más me place, ¿me place la reparación? Las tomo por reparación; ¿me place por amor? Lo tomo como amor. Siendo Yo el dueño hago con ellas lo que quiero;
no así con quien no está en mi Voluntad, disponen ellos y Yo quedo a voluntad de ellos”.
Vs  15-28.. …..así, faltándote el anillo de unión no podrías vivir en mi Querer, perderías el dominio, tus actos pasarían a simples intenciones, y cuando dices: ‘Mi Jesús, en tu Querer te amo, te bendigo, te agradezco por todos, me duelo por cada una de las ofensas, etc.’, no volarían sobre cada uno de los actos humanos para hacerse acto de cada acto humano, amor por cada amor que me deberían dar las criaturas, no seguirías todos mis actos que están en mi Querer, quedarías atrás, a lo más serían pías intenciones que pueden hacer algún bien, pero no actos por todos que puedan dar vida y que contengan la potencia de nuestra Voluntad creadora, sin embargo cuántas veces no me dices: ‘Ya que me has llamado en tu Querer no me dejes atrás, ¡oh! Jesús, haz que junto Contigo siga los actos de la Creación para corresponderte por el amor que pusiste en todas las cosas creadas, aquéllas de la Redención y aquéllas de la Santificación, a fin de que dondequiera que estén tus actos, tu amor, esté la correspondencia del mío.’ ¿Y ahora quieres que te deje atrás?”
(4) Yo he quedado confundida y no he sabido qué responder. El buen Jesús dispone de lo que a Él le agrada, y todo sea para gloria suya.
16-65 (2) Después, según mi costumbre he seguido a mi amado Jesús en su Pasión, compadeciéndolo, reparándolo y haciendo mías sus penas, y Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(3) “¡Hija mía, cuánto bien procura al alma el recordarse de Mí y de todo lo que hice, sufrí y dije en mi Vida! Ella, con compadecerme y haciendo suyas mis intenciones y recordando una a una mis penas, mis obras, mis palabras, las llama en sí y las dispone en bello orden en su alma, de manera que viene a tomar los frutos de todo lo que Yo hice, dije y sufrí, y esto produce en el alma una especie de humedad divina, donde el sol de mi gracia se deleita en surgir y en formar, en virtud de esa humedad, el rocío celestial, y este rocío no sólo embellece al alma de modo maravilloso, sino que tiene virtud de mitigar los rayos del sol ardiente de la Divina Justicia, cuando encontrando a las almas quemadas por el fuego de la culpa está por golpearlas, por quemarlas y secarlas de más; este rocío divino templando aquellos rayos, se sirve de ellos para formar el rocío benéfico para no hacer castigar a las criaturas y se constituye en humedad vital para no dejarlas secar. ¡Oh! cómo simboliza a la naturaleza, cuando después de un día de sol ardiente las plantas están por secarse, pero basta una noche húmeda para que
Vol. 1  3º.- En cuanto a las visitas y actos de reparación, tú debes saber que todo lo que hice en el curso de los treinta y tres años, desde que nací hasta que morí, lo continúo en el sacramento del altar, por eso quiero que me visites treinta y tres veces al día, honrando todos mis años y uniéndote Conmigo en el Sacramento, con mis mismas intenciones, esto es, de reparación, de adoración. Esto lo harás en todos los momentos del día: El primer pensamiento de la mañana de inmediato vuele ante el sagrario donde estoy por amor tuyo, y me visites, el último pensamiento de la tarde, mientras duermes por la noche, antes y después de comer, al principio de cada acción tuya, caminando, trabajando”.
2-44 Después ha agregado: “Hija mía, tú eres víctima como lo soy Yo, haz que todas tus obras resplandezcan con mis mismas intenciones, puras y santas, a fin de que encontrando en ti mi misma imagen pueda libremente, derramar el influjo de mis gracias y adornada así, podré ofrecerte como víctima perfumada ante la divina justicia”.
4-90 (3) Hija mía, no puede haber obstáculo mayor que impida la unión entre Yo y las criaturas, y que se oponga a mi Gracia, que la propia voluntad. Tú con ofrecerme tu corazón para mi satisfacción, te has vaciado de ti misma, y vaciándote de ti, Yo me verteré todo en ti, y de tu corazón me vendrá una alabanza que me traerá las mismas notas de las alabanzas de mi corazón, que continuamente da a mi Padre para satisfacer a la gloria que no le dan los hombres”.
 (4) Mientras esto decía, veía que mediante mi ofrecimiento salían de todas las partes de mí misma muchos ríos que se derramaban sobre el bendito Jesús, y que después, con ímpetu y más abundantes los derramaba sobre toda la corte celestial, sobre el purgatorio y sobre todas las gentes. ¡Oh bondad de mi Jesús al aceptar un tan mísero ofrecimiento, que lo recompensa con tanta gracia! ¡Oh! prodigio de las santas y piadosas intenciones, si en todas nuestras obras, aun triviales, nos sirviéramos de ellas, ¿qué negocio no haríamos?
¿Cuántas propiedades eternas no adquiriríamos? ¿Cuánta gloria de más no daríamos al Señor?
7-62 (1) Mientras estaba rezando, y según mi costumbre que lo que hago lo hago como si lo estuviera haciendo con Nuestro Señor y con sus mismas intenciones, así estaba recitando el credo, y no poniendo atención decía que intentaba tener la fe de Jesucristo para reparar tantas incredulidades y para impetrar que todos tuviesen el don de la fe. Mientras estaba en esto se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Te equivocas, Yo no tenía ni fe, ni esperanza, ni las podía tener porque Yo era el mismo Dios, Yo era sólo Amor”.
(3) Al oír amor, me agradaba tanto el poder llegar a ser sólo amor, que no poniendo atención he dicho otro disparate, esto es: “Señor mío, también yo quisiera ser como Tú, toda amor y nada más”. Y Él ha agregado:
(4) “Esta es mi idea, por eso te voy hablando frecuentemente de la perfecta resignación, porque viviendo de mi Querer el alma adquiere el amor más heroico, y llega a amarme con mi mismo amor y se vuelve toda amor, y volviéndose toda amor, está continuamente en contacto Conmigo, así que está conmigo, en Mí, y por Mí hace todo lo que quiero, no se mueve, ni desea otra cosa que mi Querer, en el cual está encerrado todo el amor del Eterno, y donde queda ella encerrada; y viviendo de este modo el alma llega casi a perder la fe y la esperanza, porque llegando a vivir del Querer Divino, el alma no se siente más en contacto de la fe y de la esperanza, pues si vive de su Querer, ¿qué cosa debe creer si lo ha encontrado y hace de Él su alimento? ¿Y qué cosa debe esperar si ya lo posee, viviendo no fuera de Dios sino en Dios? Por eso la verdadera y perfecta resignación es el sello de la segura predestinación, y la certeza de la posesión de Dios que el alma adquiere.  ¿Has entendido? Piénsalo bien”.
8-18 (1) Continuando mi habitual estado, estaba uniéndome con Nuestro Señor, haciendo uno solo su pensamiento, su latido, su respiro y todos sus movimientos con los míos, y ponía la intención de ir a todas las criaturas para dar a todas todo esto, y como estaba unida a Jesús en el huerto de los olivos, daba también a todos y a cada uno, y aun a las almas purgantes, todas sus gotas de sangre, sus oraciones, sus penas y todo el bien que Él hizo, a fin de que todos los respiros, los movimientos, los latidos de las criaturas quedasen reparados, purificados, divinizados, y la fuente de todo bien, la cual son sus penas, fueran remedio para todos. Mientras esto hacía, el bendito Jesús en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, con estas intenciones tuyas me hieres continuamente, y como las haces frecuentemente, una flecha no espera a la otra y siempre quedo herido de nuevo”.
(3) Y yo he dicho: “¿Cómo puede ser posible que quedes herido y te escondes y me haces penar tanto en esperar tu venida? ¿Éstas son las heridas, esto es lo mucho que me quieres?”
(4) Y Él: “Más bien no he dicho nada de todo lo que debería decirte, y el alma misma no puede comprender, mientras es viadora, todo el bien y el amor que corre entre las criaturas y el Creador, porque su obrar, el hablar, el sufrir, está todo en mi Vida, porque sólo haciéndolo así puede disponer para bien de todos. Sólo te digo que cada pensamiento tuyo, latido y movimiento, cada miembro tuyo, cualquier hueso tuyo sufriente, son tantas luces que salen de ti, que tocándome a Mí las difundo para bien de todos, y Yo te mando triplicadas tantas otras luces de gracia, y en el Cielo te las daré de gloria. Basta decirte que es tanta la unión, la estrechez que hay, que el Creador es el órgano y la criatura el sonido; el Creador es el sol, la criatura los rayos; el Creador la flor, la criatura el olor; ¿puede estar acaso el uno sin el otro? Ciertamente que no. ¿Crees tú que no tengo cuenta de todo tu trabajo interno y de tus penas? ¿Cómo puedo olvidarlas si salen de Mí mismo, y son una sola cosa Conmigo? Agrego aún que cada vez que se hace memoria de mi Pasión, siendo ésta un tesoro expuesto para bien de todos, es como si el alma pusiera este tesoro en el banco para multiplicarlo y distribuirlo para bien de todos”.
9-15 Octubre 4, 1909
El pensamiento de sí mismo se debe interrumpir para hacer lo que hace Jesús….Entonces me he puesto a seguirlo, pero poco después, llegando a otro punto del camino del calvario, en el cual más que nunca me internaba en las diversas intenciones de Jesús….
11-139  (2) “Hija mía, no acrecientes mis penas con afligirte, son ya demasiadas, Yo no espero esto de ti, es más, quiero que hagas tuyas mis penas, mis oraciones y todo Yo mismo, de modo que pueda encontrar en ti otro Yo mismo, en estos tiempos quiero grandes satisfacciones y sólo quien hace suyo a Mí mismo me las puede dar. Y lo que en Mí encontró el Padre, es decir, gloria, complacencia, amor, satisfacción, completas y perfectas, para bien de todos, Yo lo quiero encontrar en estas almas, como otros tantos Jesús que lo hagan a la par de Mí, y estas intenciones las debes repetir en cada hora de la Pasión que hagas, en cada acción, en todo, y si no encuentro mis satisfacciones, ¡ah, para el mundo será el fin! Los flagelos lloverán a torrentes. ¡Ah hija mía! ¡Ah hija mía!”
12-49   Continuando mi habitual estado, estaba diciendo a mi amado Jesús: “No desdeñes mis oraciones, son tus mismas palabras que repito, las mismas intenciones, quiero las almas como las quieres Tú, y con tu mismo Querer”. Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando te oigo repetir mis palabras, mis oraciones, querer como quiero Yo, como por tantos imanes me siento atraer hacia ti, y conforme te oigo repetir mis palabras, tantas alegrías distintas siente mi corazón, y puedo decir que es una fiesta para Mí, y mientras gozo, me siento debilitado por el amor de tu alma y no tengo la fuerza de castigar a las criaturas; siento en ti las mismas cadenas que Yo ponía al Padre para reconciliar al género humano. ¡Ah! sí, repite lo que hice Yo, repítelo siempre si quieres que tu Jesús en tantas amarguras encuentre una alegría por parte de las criaturas”.
(3) Después ha agregado: “Si quieres estar al seguro repara siempre y repara junto conmigo, fúndete tanto Conmigo de formar un solo eco entre tú y Yo de reparaciones; donde hay reparaciones el alma está como bajo techo, donde está defendida del frío, del granizo y de todo; en cambio donde no hay reparación, es como quien se encuentra en medio de la calle, expuesta a los rayos, al granizo y a todos los males. Los tiempos son tristísimos, y si el cerco de las reparaciones no se ensancha, hay peligro de que los que están al descubierto queden fulminados por los rayos de la Divina Justicia”.
33-33 Febrero 24, 1935
La razón es el ojo del alma, es luz que la hace conocer lo bello de sus obras buenas. Cuáles son los derechos de la Divina Voluntad, cómo en Ella no hay intenciones sino actos.  (pues  Dios es Acto Único, no acto en potencia…y nuestros actos, serán como en Dios)
…….. Ahora si la criatura hace los actos buenos en mi Voluntad Divina en virtud de la razón que tiene, le damos el mérito de actos divinos; el mérito le viene dado según lo que conoce y según la voluntad humana quiere obrar: Si quiere obrar en la nuestra, ella se eleva tanto que no queda en lo bajo de las acciones humanas, aun buenas, sino que viene en nuestro Querer Divino, y como esponja se sumerge dentro e impregna sus actos de luz, de santidad, de amor, de modo que su acto desaparece en el nuestro y reaparece nuestro acto divino, por eso con justicia debe correr el merito divino, y como en nuestra Voluntad Divina pierde el prestigio humano, se cree que la criatura no haga nada, pero no es verdad, si Ella obra es en virtud del hilo del querer humano que ha recibido en sus manos, que forma el triunfo y sus conquistas sobre el acto de la criatura, y la razón humana que  voluntariamente viene a ceder sus derechos recibidos, como homenaje y sujeción a Aquél que la ha recibido, y esto es más que hacer, porque Dios ha recibido la correspondencia de los dones más bellos que dio a la criatura, esto es la razón y la voluntad, con esto nos da todo lo que puede darnos, nos reconoce, se despoja de sí misma, nos ama con amor puro, y es tanto nuestro amor que la vestimos de Nosotros mismos, le damos nuestras obras, de modo que Nosotros y ella podemos decir: ‘Hagamos juntos’. Nos pondremos en las condiciones en que la criatura no podrá hacer nada sin nuestra Voluntad, y es tanta nuestra bondad, que aun cuando la criatura hace el bien humanamente, como en el bien corre siempre la razón, le damos el mérito humano, porque es nuestra costumbre el no dejar sin premio ningún acto bueno de la criatura. Se puede decir que somos todo ojo sobre ella para ver en qué debemos recompensarla”.
(3) Después de esto ha hecho silencio, y yo continuaba pensando en cómo esta Divina Voluntad es toda ojo sobre nosotros, nos ama tanto y no nos deja un instante, y mi dulce Jesús ha vuelto a decir:
(4) “Hija mía, mi Divina Voluntad es todo para la criatura, sin Ella no podría vivir ni siquiera un minuto, todos sus actos, movimientos y pasos, se pueden llamar desembocaduras, partos que le hace mi Querer, y la criatura los recibe, los siente en sí misma y no conoce ni quién los desemboca, ni quién da vida a su vida, y por eso para muchos es como si mi Voluntad no estuviera para ellos, y no le dan los debidos derechos que conviene darle. Por eso es necesario que se conozca cuáles son estos derechos de mi Querer Divino, para hacer que conociéndolos puedan corresponderle y conocer quién es Aquélla que es Vida de su vida, y que ellos no son otra cosa que la vestidura, las estatuas animadas de Ella. Ahora, los derechos son innumerables: Derecho de creación, derecho de conservación, de animación continua, todo lo que ha creado y que sirve al bienestar del hombre, constituye un derecho suyo sobre de él, por eso el sol, el aire, el viento, el agua, la tierra, y todo, han sido creados y dados al hombre por mi Voluntad, así que por cuantas cosas le ha dado, tantos derechos de más tiene sobre el hombre; mi Redención, el perdón después de la culpa, mi Gracia, el buen obrar, son derechos mayores que Ella adquiere sobre él. Se puede decir que está como unida en mi Voluntad, sin embargo no es conocida. ¡Qué dolor el no ser reconocida!
Ahora, para tener el triunfo, la Vida de mi Voluntad en la criatura, es necesario que se conozca qué cosa ha hecho, qué hace por amor de ellas, y cuáles son sus justos derechos, y cuando haya conocido esto, se pondrá en orden con mi Querer, sentirá quién es quien le da la vida, quién se mueve en su movimiento, quién late en su corazón, y mientras recibirá de Ella la Vida que forma su vida, dará a Ella como homenaje, amor y gloria, aquella misma Vida que forma en ella, y mi Voluntad recibirá sus derechos y regresará a su seno de luz todo lo que es suyo, que con tanto amor le había dado, en suma se sentirá renacida de nuevo en sus brazos a aquélla que con tanto amor había creado. ¡Oh! si todos conocieran los derechos de mi Voluntad, su amor ardiente y constante, que es tanto, que mientras le da la vida la pone fuera a la luz del día, más que madre es tanto su celo de amor, que no la deja ni un instante, la inviste dentro y fuera, por encima y por abajo, a derecha e izquierda, y aunque la criatura no la conociera, ni la amara, Ella con heroísmo divino continúa amándola y haciéndose vida y portadora y dadora de los actos de la criatura. ¡Oh! Voluntad mía, sólo Tú sabes amar con amor heroico, fuerte, increíble e infinito a aquélla que creaste, y que ni siquiera te reconoce. ¡Ingratitud humana, cómo eres grande!”
(5) Entonces sentía que tocaba con la mano el gran amor del Fiat Divino, y pensaba entre mí: “¿Cómo se puede vivir en Él, tal vez poniendo siempre la intención de vivir en Él?” Y mi siempre amable Jesús ha agregado:
(6) “Mi buena hija, el vivir en mi Voluntad no son intenciones, las intenciones sirven cuando no se pueden hacer los actos, porque falta quien tiene virtud de dar vida a todo lo que de bien quiere hacer la criatura, y esto está fuera del vivir en mi Querer, y Yo doy el mérito a ellas no como actos, sino como santas intenciones. En cambio en mi Voluntad está la virtud vivificadora, actora y obradora, de modo que todo lo que la criatura quierehacer, encuentra quién forme la vida a sus actos, siente la fuerza vivificadora que vivifica su acto y lo convierte en obra. Por eso en mi Voluntad todas las cosas cambian, todas las cosas poseen la vida, el amor, la plegaria, la adoración, el bien que se quiere hacer, todas las virtudes están llenas de vida, por lo tanto no sujetas a terminar, a cambiarse, porque quien les suministra la vida las tiene consigo para que hagan vida juntos, y Yo les doy el mérito de obras animadas por mi Voluntad.
 Qué diferencia entre las intenciones y las obras, la intención simboliza a los pobres, a los enfermos, que no pudiendo quisieran al menos con la buena voluntad ejercitar la caridad, propagar el bien, hacer quién sabe cuántas bellas cosas, pero la pobreza, la enfermedad, se los impiden y los hacen casi prisioneros, sin poder hacer el bien que quieren hacer. En cambio el obrar en mi Divina Voluntad simboliza al rico, que teniendo la riqueza a su disposición, la intención no tiene valor, porque si quiere puede hacer la caridad, puede ir donde quiere, puede hacer el bien a todos, ayudar a todos. Son tales y tantas las riquezas de mi Querer, que la criatura se pierde en Ella, y a manos llenas puede tomar lo que quiere para ayudar a todos, y sin hacer ni estrépito, ni ruido, casi como luz silenciosa lleva la ayuda y se retira”.
35-44 (7) (todo el capitulo…fantástico) “Hija mía bendita, el vivir en mi Voluntad encerrará tales sorpresas y múltiples novedades divinas, de dejar admirados a los mismos ángeles y santos, mucho más que en mi Voluntad no hay palabras, sino hechos, las mismas palabras, los deseos, las intenciones, las convierte en hechos y obras cumplidas. Fuera de mi Voluntad, lo que la criatura quiere se reduce a palabras, deseos e intenciones, pero dentro de Ella, estando en Ella la virtud creante, lo que quiere la criatura adquiere hechos cumplidos, obras llenas de Vida. Mucho más que estando en nuestro Querer, está al día de lo que Nosotros hacemos, siente lo que Nosotros queremos, por eso nos sigue en las obras, quiere lo que queremos, no puede hacer menos, ni ponerse a un lado, para ella nuestro Fiat se vuelve la más grande de sus necesidades, de la cual no puede apartarse, para ella es más que respiro que debe dar y recibir, más que movimiento que siente la extrema necesidad de moverse. En suma, mi Voluntad es todo para ella, vivir sin mi Voluntad le resulta imposible, por eso sé atenta, y tu vuelo sea siempre en nuestro Fiat”.
Vs.   36-39  En cambio, donde no está nuestro Querer estamos obligados a no poder hacer nada, pues no hay materia nuestra que sea adaptable para Nosotros, y si algún bien hay, es bien aparente, corrompido por la propia estima y gloria, por torcidas intenciones, y Nosotros rehuimos el obrar en ella porque pondríamos en peligro nuestras obras más bellas; Nosotros primero nos aseguramos y después obramos. Tú debes saber que por cuantos más actos hace en nuestro Querer, tanto más entra en Dios y más ensanchamos el campito en nuestro seno divino…..

— En el círculo de su Voluntad  —

Su Acto Unico, su Vida, su Querer

La cosa más esencial de un alma es el no salir jamás del círculo de la verdad.  4-17 LdC

21 + 28 de julio 2020
 15-31 Hija mía, sin embargo hay gran diferencia entre quien reza u obra porque mi Voluntad lo envuelve y por su naturaleza se encuentra en todas partes, y entre quien por su propia voluntad, teniendo en sí conocimiento de lo que hace,
-entra en el ambiente divino de mi Voluntad para obrar y rezar.-
Lecturas 21 de julio
LA ORACIÓN. 1
20-4,4 Hija mía, donde está mi Voluntad todo es santidad, todo es amor, todo es oración. Así que estando en ti su fuente, tus pensamientos, tus miradas, tus palabras, tu latido y aun tus movimientos, todos son amor y oraciones. No es la forma de las palabras lo que forma la oración, no, es mi Voluntad obrante, que dominando todo tu ser forma de tus pensamientos, palabras, miradas, latidos y movimientos, tantas fuentecitas que surgen de la Voluntad Suprema y elevándose hasta el Cielo, en su mudo lenguaje, quién reza, quién ama, quién adora, quién bendice, en suma, Ella le hace hacer lo que es santo, lo que pertenece al Ser Divino. Por eso el alma que posee como vida el Querer Supremo es el verdadero cielo, que aunque fuera mudo narra la gloria de Dios y se presenta como obra de sus manos creadoras.
34-13 (2) “Hija de mi Querer, ¿has visto como la inmensidad de mi Fiat es inalcanzable? Ninguna mente creada, por cuán santa sea puede abrazarla y ver dónde terminan sus confines, todos tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, …..Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’.
-A la Sra  Mazari Bari:
Hija mía, con hacer la Divina Voluntad nosotros nos volvemos los verdaderos hijos de la gran Señora, y nos cambiamos en tabernáculos donde Jesús forma su morada, y entonces todo lo que hacemos es sagrado, todo es oración, aun las cosas más indiferentes. Las mismas cosas naturales, necesarias de la vida, con el hacer la Divina Voluntad se transforman en oración, en adoración, en amor hacia nuestro dulce Jesús, porque con hacer su Voluntad todo lo que hacemos es santo, todo es amor, y tal se vuelve nuestro ser.
-A la Sra. Antonieta Savorani:
Vivir en el Querer Divino no es tan difícil como usted y otros creen, ni el dulce Jesús quiere cosas imposibles, ni sabe enseñar cosas difíciles, más bien en lo que enseña es tanto su amor, que no sólo facilita sus enseñanzas, sino que para volver fácil lo que quiere y nos enseña, se pone a nuestra disposición, haciendo junto con nosotros lo que Él quiere y enseña. Todo está hija mía en una fuerte resolución, firme y constante de hacer entrega de nuestra voluntad en las manos de Jesús, para hacer que en todos nuestros actos entre la suya. Así que en todo nuestro ser, en los actos más naturales de la vida, en el alimento, en el sueño, en las penas, en la oración, y aun en los lícitos placeres, el Querer Divino debe tener su puesto regio, su campo de acción, y nuestra voluntad debe ser el terreno donde recibir estos actos divinos, y el escabel donde el Querer Divino debe apoyar estos sus actos; y estos actos unidos juntos forman su Vida. La vida no se forma con un solo acto, sino con muchos actos repetidos e incesantes.
-A Sor Remigia:
Así que este es mi augurio, que hagas crecer al infante divino, que lo vuelvas feliz y que, como juego, le des tu voluntad en sus manitas, a fin de que a las tantas lágrimas que vierte, te encuentre a ti que lo hagas sonreír.
Y además, otro trabajo quiere confiarte el querido pequeño, que a las muchachas que te circundan les hagas conocer que todas poseen a Jesús en sus corazones, y debes enseñarles el modo parta hacerlo crecer. Si haces esto, puedes estar tranquila, porque formarás tantos tabernáculos al pequeño Jesús. Yo no quiero, ni Jesús quiere, que pierdas la paz; busca en cada cosa la Voluntad Divina, y tu ser se volverá plegaria continua en cada cosa. No son las palabras que forman la oración, sino nuestra unión con la Divina Voluntad, y entonces todo es sagrado, santo,   en nosotros, y además, la paz es el ojo de nuestros actos, por lo que os indicará cómo amar a Jesús y hacerlo amar.
NUESTRO MODELO:
 El te amo divino bilocado en la criatura
Adán, Jesús, María.
33-3(1) Soy siempre la pequeña ignorante del Ser Supremo, y cuando el Querer Divino me sumerge en sus mares, veo que apenas las vocales, si acaso, conozco de su Majestad adorable, es tanta mi pequeñez que apenas algunas gotas sé tomar de tanto que posee el Creador. Entonces girando en las obras del Fiat Divino me he detenido en el Edén, donde se me ha hecho presente la creación del hombre y pensaba para mí: “Cuál pudo ser la primera palabra que Adán dijo cuando fue creado por Dios”. Y mi Sumo Bien Jesús, visitándome con su breve visita, todo bondad, como si Él mismo quisiera decírmelo me ha dicho:
(2) “Hija mía, también Yo siento el deseo de decirte cuál fue la primera palabra pronunciada por los labios de la primera criatura creada por Nosotros. Tú debes saber que apenas Adán sintió la vida, el movimiento, la razón, vio a su Dios ante él, comprendió que Él lo había formado, sentía en sí, en todo su ser todavía frescas las impresiones, el toque de sus manos creadoras, y agradecido, en un ímpetu de amor pronunció su primera palabra: ‘Te amo Dios mío, Padre mío, autor de mi vida’. Pero no fue sólo la palabra, sino que el respiro, el latido, las gotas de su sangre que corrían por sus venas, el movimiento, todo su ser unido, a coro dijeron: ‘Te amo, te amo, te amo’. Así que la primera lección que aprendió de su Creador, la primera palabra que aprendió a decir, el primer pensamiento que tuvo vida en su mente, el primer latido que formó en su corazón, fue: ‘Te amo, te amo’. Se sentía amado y amó. Podría decir que su te amo no terminaba jamás, fue tan prolongado que sólo fue interrumpido cuando tuvo la desgracia de caer en pecado. Por eso nuestra Divinidad se sintió herida al oír sobre los labios del hombre, te amo, te amo, era la misma palabra que Nosotros habíamos creado en el órgano de su voz que nos decía: ‘Te amo’. Era nuestro amor, creado por Nosotros en la criatura que nos decía te amo, ¿cómo no quedar herido, cómo no corresponderlo con un amor más abundante, mas fuerte, digno de nuestra magnificencia? En cuanto lo oímos decir te amo, así Nosotros le repetimos ‘te amo’, pero en nuestro ‘te amo’ hicimos correr en todo su ser la Vida obrante de nuestra Divina Voluntad, así que encerramos en el hombre, como dentro de nuestro templo, nuestra Voluntad, para que encerrada en el círculo humano, mientras permanecía en Nosotros, obrara cosas grandes y fuera Ella el pensamiento, la palabra, el latido, el paso, la obra del hombre; nuestro ‘te amo’ no podía dar cosa más santa, más bella, más potente, que pudiera formar la Vida del Creador en la criatura, que nuestra Voluntad obrante en él, y ¡oh! cómo nos resultaba agradable ver que nuestra Voluntad tenía su puesto de actriz, y el querer humano deslumbrado por su luz gozaba su paraíso, y dándole plena libertad lo hacía hacer lo que quería, dándole el primado en todo, y el puesto de honor que a un Querer tan Santo convenía. Ve entonces cómo el principio de la vida de Adán fue un acto pleno de amor hacia Dios de todo su ser, qué lecciones sublimes, cómo el principio del amor debía correr en todo lo obrado por la criatura. La primera lección que recibió de nuestro Ser Supremo en la correspondencia de su ‘te amo’, fue que mientras la amaba tiernamente respondiéndole ‘te amo’, le daba la primera lección sobre nuestra Divina Voluntad, y mientras lo instruía le comunicaba la Vida de Ella y la ciencia infusa de qué significaba nuestro Fiat Divino, y cada vez que nos decía ‘te amo’, nuestro amor le preparaba otras lecciones más bellas sobre nuestro Querer; él quedaba raptado y Nosotros nos deleitábamos en conversar con él, y hacíamos correr sobre él ríos de amor y de alegrías continuas, así que la vida humana era encerrada por Nosotros en el amor y en nuestra Voluntad. Por eso hija mía, no hay dolor más grande para Nosotros que ver nuestro amor como destrozado en la criatura y nuestra Voluntad obstaculizada, sofocada, sin su Vida obrante y como sometida al humano querer. Por eso sé atenta y en todas las cosas ten por principio el amor y mi Divina Voluntad”.
Un te amo divino:
12-3 Y todo afligido ha quedado en silencio. Y yo: “Vida de mi vida, dime otra palabra”. Y Jesús, como si me infundiera su aliento ha agregado:
(4) “Te amo”.
(5) Pero en aquel “te amo” parecía que todos, y todas las cosas recibieran nueva vida, y yo he repetido: “Jesús, dime otra palabra aún”.
(6) Y Él: “Palabra más bella no podría decirte que un te amo, este mi te amo llena Cielo y tierra, circula en los santos, y reciben nueva gloria; desciende en los corazones de los viadores, y quién recibe gracia de conversión, quién de santificación; penetra en el Purgatorio, y como benéfico rocío cae sobre las almas, y sienten refrigerio; los mismos elementos se sienten investir de nueva vida en el fecundar, en el crecer, así que todos advierten el te amo de tu Jesús. ¿Y sabes cuándo el alma se atrae un te amo mío? Cuando fundiéndose en Mí toma la actitud divina, y perdiéndose en Mí hace todo lo que hago Yo”.
16-11 (5) “Hija mía, quiero que tú, que eres la hija primogénita de mi Suprema Voluntad, conozcas cómo toda la Creación, sobre las alas de mi Querer Eterno lleva mi te amo a las criaturas, y las criaturas, sobre las mismas alas de mi Voluntad, haciéndola ellas, deberían darme la correspondencia de su te amo. Mira el cielo azul, no hay punto en el que no esté sellado un te amo mío hacia la criatura: Cada estrella y su centelleo que le forma corona están tachonadas de mis te amo; el rayo de sol, mientras se alarga hacia la tierra para llevar la luz, cada gota de luz lleva mi te amo, y en cuanto la luz invade la tierra y el hombre
la mira, le camina encima, mi te amo le llega en los ojos, en la boca, en las manos y se extiende bajo los pies. El murmullo del mar murmura te amo, te amo, te amo, y cada gota de agua son teclas, que armonizando entre ellas forman las más bellas armonías de mi infinito te amo; las plantas, las hojas, las flores, los frutos, tienen impreso mi te amo, así que la Creación toda lleva al hombre mis repetidos te amo. Y el hombre mismo, ¿cuántos mis te amo no tiene impresos en todo su ser? Sus pensamientos están sellados por mi te amo; el latido de su corazón que le resuena en el pecho con aquél misterioso sonido, tac, tac, tac, es un te amo mío jamás interrumpido que le dice te amo, te amo; sus palabras son seguidas por mi te amo; sus movimientos, sus pasos y todo lo demás, contienen un te amo mío, sin embargo, en medio de tantas oleadas de mi amor no sabe elevarse para darme su correspondencia a mi amor. ¡Qué ingratitud, y cómo mi amor queda doliente! Por eso hija mía te he elegido como hija de mi Querer, a fin de que como hija fiel defiendas los derechos de tu Padre. Mi amor quiere absolutamente la correspondencia del amor de la criatura, por lo tanto en mi Voluntad encontrarás todos mis te amo, y tú, siguiéndolos, imprimirás tu te amo en el mío, por ti y por todos. ¡Oh! cómo estaré contento al ver el amor de la criatura fundido con el mío, por eso te doy mi Querer en tu poder, a fin de que todo el amor que he dado en la Creación me lo corresponda una criatura, defendiendo así los derechos de mi amor”.
4 PUNTOS:
DISTINTIVO DE ESTA NUEVA FORMA DE ORAR
 
    .- No hay peticiones particulares, sólo pedir el advenimiento del Reino:
11-40  (1) Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba rezando y reparando por todos, y en mi extrema amargura he dirigido el pensamiento hacia mí y he dicho: “Piedad de mí, Jesús perdona a esta alma, tu sangre, tus penas ¿no son también mías? ¿Valen acaso menos para mí?” Y mientras esto decía, mi amable Jesús desde dentro de mi interior me ha dicho:
(2) “¡Ah!, hija mía, ¿qué haces pensando en ti? Tú así desciendes y de dueña te reduces a la mísera condición de pedir, pobre hija, con pensar en ti misma te empobreces, pues estando en mi Voluntad tú eres dueña y por ti misma puedes tomar lo que quieras; si hay algo que hacer en mi Voluntad es rezar, reparar por los demás”.
(3) Y yo: “Dulcísimo Jesús, Tú amas tanto que quien está en tu Voluntad no piense en sí mismo, y Tú ¿piensas en ti mismo?” (Que pregunta tan disparatada)
(4) Y Jesús: “No, no pienso en Mí mismo, piensa en sí mismo quien tiene necesidad de alguna cosa, Yo no tengo necesidad de nada, Yo soy la misma santidad, la misma felicidad, la misma inmensidad, altura, profundidad, nada, nada me falta, mi Ser contiene en Sí mismo todos los bienes posibles e imaginables. Si algún pensamiento me pudiera ocupar es el pensamiento del género humano, que habiéndolo sacado de Mí quiero que regrese a Mí, y en tales condiciones pongo a las almas que quieren hacer verdaderamente mi Voluntad, son una sola cosa Conmigo, las vuelvo dueñas de mis bienes, porque en mi Voluntad no hay esclavitud, lo que es mío es de ellas, y lo que quiero Yo lo quieren ellas. Entonces, si uno siente necesidad de alguna cosa, significa que no está en verdad en mi Voluntad, o bien que se da sus escapadas, como estás haciendo tú ahora, ni más ni menos.
¿No te parece extraño que quien ha formado una sola cosa, un solo querer Conmigo, me pida piedad, perdón, mi sangre, mis penas, mientras que la he constituido dueña junto Conmigo? Yo no sé que piedad, que perdón darle, pues le he dado todo, a lo más debería tener piedad, perdonarme a Mí mismo de alguna falla, lo que no puede ser jamás. Por tanto te recomiendo que no salgas de mi Voluntad, y que continúes no pensando en ti misma sino en los demás, como has hecho hasta ahora, de otra manera vendrías a empobrecer y a sentir necesidad de todo”.
33-2, 2  Así que cuando la criatura ha entendido qué significa Voluntad Divina y siente correr en ella su Vida, no siente más necesidad de nada, porque poseyendo mi Querer posee todos los bienes posibles e imaginables, le queda sólo el delirio, las ansias, los suspiros porque quiere que mi Voluntad abrace a todos y se constituya vida de todos, y esto porque ve que mi Voluntad eso quiere, y esto quiere su pequeñez”.
26-12 Por eso la cosa más necesaria es tomar mi Divina Voluntad, y si esto ha hecho, ha hecho todo y ha tomado todo, todo es suyo. Sucede como a una máquina, si se mueve la primera rueda del centro de ella, todas las ruedas secundarias giran, pero si no se mueve la primera rueda, todas quedan detenidas, y no hay potencia o artífice que tenga virtud de mover las ruedas secundarias, pero si se mueve la primera, por sí mismas las otras giran y hacen su oficio. Por eso la atención y el arte deben ser para la primera rueda, todo lo demás viene de por sí. Así es mi Voluntad, quien la posee no tiene necesidad de nada”.
Vs     20-25   (3) La voluntad humana vuelve esclavo al hombre, lo hace tener necesidad de todo, se siente continuamente faltar la fuerza, la luz, su existencia está siempre en peligro, y lo que obtiene es por medio de oraciones y, fatigosamente; así que el hombre que vive de su voluntad es el verdadero mendigo. En cambio quien vive de la mía no tiene necesidad de nada, tiene todo a su disposición, mi Voluntad le da el dominio de sí mismo, por lo tanto es dueño de la fuerza, de la luz, pero no de la fuerza y luz humanas, sino de las divinas, su existencia está siempre al seguro y siendo dueño puede tomar lo que quiera, no tiene necesidad de pedir para tener, tan es verdad, que para Adán, antes de sustraerse de mi Voluntad la petición no existía, la necesidad hace nacer la petición, si de nada tenía necesidad, no tenía ni qué pedir ni qué implorar, así que él amaba, alababa, adoraba a su Creador, la petición no tenía lugar en el Edén terrenal;
la petición vino, tuvo vida después del pecado como necesidad extrema del corazón del hombre; quien pide significa que tiene necesidad y como espera, pide para obtener. En cambio quien vive en mi Voluntad vive en la opulencia de los bienes de su Creador como dueño, y si necesidad y deseo siente, viéndose entre tantos bienes es de querer dar a los demás su felicidad y los bienes de su gran fortuna, verdadera imagen de su Creador que le ha dado tanto, sin ninguna restricción, quisiera imitarlo dando a los demás lo que posee. ¡Oh! cómo es bello el cielo del alma que vive en mi Voluntad, es el cielo sin tempestades, sin nubes, sin lluvia, porque el agua que quita la sed, que fecunda y que le da el crecimiento y la semejanza de Aquél que la ha creado es mi Voluntad, es tanto su celo de que el alma no tome nada si no es de Ella, que hace todos los oficios: Si quiere beber, Ella se hace agua, que mientras la refresca le apaga cualquier sed, para hacer que su única sed sea su Voluntad; si siente hambre se hace alimento, que mientras la sacia le quita el apetito de todos los demás alimentos; si el alma quiere ser bella, se hace pincel dándole pinceladas de tal belleza, que mi misma Voluntad queda raptada por una belleza tan inaudita impresa por Ella misma en la criatura, debe poder decir a todo el Cielo: ‘Mírenla cómo es bella, es la flor, es el perfume, es el tinte de mi Querer que la ha hecho tan bella’. En suma le da su fuerza, su luz, su santidad, todo para poder decir: ‘Es una obra toda de mi Querer, por eso quiero que nada le falte, que me asemeje y me posea’. Mira en ti misma para ver lo que mi Voluntad ha hecho, tus actos investidos por su luz cómo han cambiado la tierra de tu alma, todo es luz que despunta en ti y que se vuelve para herir a Aquélla que la ha investido, por eso la más grande afrenta que me hacen las criaturas es el no hacer mi Voluntad”.
Pedir el Reino: 
27-31 . (3) Después de esto seguía rezando para que el bendito Jesús se apresurara en hacer venir el tan suspirado reino de la Divina Voluntad sobre la tierra, y mi amado Jesús, como  herido por tal petición, que Él mismo tanto suspira de ver el triunfo del Querer Divino sobre la tierra, me ha dicho:
(4) “Hija mía, las oraciones hechas en mi Querer Divino para obtener el advenimiento de su reino sobre la tierra, tienen un gran imperio sobre Dios. Dios mismo no puede desentenderse ni puede no escucharla favorablemente, porque la criatura rogando en mi Fiat Divino, sentimos la fuerza de nuestro Querer, que con su imperio ruega, con su inmensidad se extiende dondequiera, y abrazando la fuerza universal, la oración se extiende por todas partes, de modo que nos sentimos cercados
Lecturas 28 de julio
.-No hay intenciones propias:
11-37 (3) Otra vez estaba pensando cómo sería mejor ofrecer nuestras acciones, oraciones, etc., si como reparaciones, como adoraciones, etc. Y mi siempre benigno Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, quien está en mi Voluntad y hace sus cosas porque las quiero Yo, no es necesario que disponga ella sus intenciones; estando en mi Voluntad,
conforme obra, reza, sufre, así Yo mismo las dispongo como más me place, ¿me place la reparación? Las tomo por reparación; ¿me place por amor? Lo tomo como amor. Siendo Yo el dueño hago con ellas lo que quiero;
no así con quien no está en mi Voluntad, disponen ellos y Yo quedo a voluntad de ellos”.
Vs  15-28.. …..así, faltándote el anillo de unión no podrías vivir en mi Querer, perderías el dominio, tus actos pasarían a simples intenciones, y cuando dices: ‘Mi Jesús, en tu Querer te amo, te bendigo, te agradezco por todos, me duelo por cada una de las ofensas, etc.’, no volarían sobre cada uno de los actos humanos para hacerse acto de cada acto humano, amor por cada amor que me deberían dar las criaturas, no seguirías todos mis actos que están en mi Querer, quedarías atrás, a lo más serían pías intenciones que pueden hacer algún bien, pero no actos por todos que puedan dar vida y que contengan la potencia de nuestra Voluntad creadora, sin embargo cuántas veces no me dices: ‘Ya que me has llamado en tu Querer no me dejes atrás, ¡oh! Jesús, haz que junto Contigo siga los actos de la Creación para corresponderte por el amor que pusiste en todas las cosas creadas, aquéllas de la Redención y aquéllas de la Santificación, a fin de que dondequiera que estén tus actos, tu amor, esté la correspondencia del mío.’ ¿Y ahora quieres que te deje atrás?”
(4) Yo he quedado confundida y no he sabido qué responder. El buen Jesús dispone de lo que a Él le agrada, y todo sea para gloria suya.
16-65 (2) Después, según mi costumbre he seguido a mi amado Jesús en su Pasión, compadeciéndolo, reparándolo y haciendo mías sus penas, y Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:
(3) “¡Hija mía, cuánto bien procura al alma el recordarse de Mí y de todo lo que hice, sufrí y dije en mi Vida! Ella, con compadecerme y haciendo suyas mis intenciones y recordando una a una mis penas, mis obras, mis palabras, las llama en sí y las dispone en bello orden en su alma, de manera que viene a tomar los frutos de todo lo que Yo hice, dije y sufrí, y esto produce en el alma una especie de humedad divina, donde el sol de mi gracia se deleita en surgir y en formar, en virtud de esa humedad, el rocío celestial, y este rocío no sólo embellece al alma de modo maravilloso, sino que tiene virtud de mitigar los rayos del sol ardiente de la Divina Justicia, cuando encontrando a las almas quemadas por el fuego de la culpa está por golpearlas, por quemarlas y secarlas de más; este rocío divino templando aquellos rayos, se sirve de ellos para formar el rocío benéfico para no hacer castigar a las criaturas y se constituye en humedad vital para no dejarlas secar. ¡Oh! cómo simboliza a la naturaleza, cuando después de un día de sol ardiente las plantas están por secarse, pero basta una noche húmeda para que
Vol. 1  3º.- En cuanto a las visitas y actos de reparación, tú debes saber que todo lo que hice en el curso de los treinta y tres años, desde que nací hasta que morí, lo continúo en el sacramento del altar, por eso quiero que me visites treinta y tres veces al día, honrando todos mis años y uniéndote Conmigo en el Sacramento, con mis mismas intenciones, esto es, de reparación, de adoración. Esto lo harás en todos los momentos del día: El primer pensamiento de la mañana de inmediato vuele ante el sagrario donde estoy por amor tuyo, y me visites, el último pensamiento de la tarde, mientras duermes por la noche, antes y después de comer, al principio de cada acción tuya, caminando, trabajando”.
2-44 Después ha agregado: “Hija mía, tú eres víctima como lo soy Yo, haz que todas tus obras resplandezcan con mis mismas intenciones, puras y santas, a fin de que encontrando en ti mi misma imagen pueda libremente, derramar el influjo de mis gracias y adornada así, podré ofrecerte como víctima perfumada ante la divina justicia”.
4-90 (3) Hija mía, no puede haber obstáculo mayor que impida la unión entre Yo y las criaturas, y que se oponga a mi Gracia, que la propia voluntad. Tú con ofrecerme tu corazón para mi satisfacción, te has vaciado de ti misma, y vaciándote de ti, Yo me verteré todo en ti, y de tu corazón me vendrá una alabanza que me traerá las mismas notas de las alabanzas de mi corazón, que continuamente da a mi Padre para satisfacer a la gloria que no le dan los hombres”.
 (4) Mientras esto decía, veía que mediante mi ofrecimiento salían de todas las partes de mí misma muchos ríos que se derramaban sobre el bendito Jesús, y que después, con ímpetu y más abundantes los derramaba sobre toda la corte celestial, sobre el purgatorio y sobre todas las gentes. ¡Oh bondad de mi Jesús al aceptar un tan mísero ofrecimiento, que lo recompensa con tanta gracia! ¡Oh! prodigio de las santas y piadosas intenciones, si en todas nuestras obras, aun triviales, nos sirviéramos de ellas, ¿qué negocio no haríamos?
¿Cuántas propiedades eternas no adquiriríamos? ¿Cuánta gloria de más no daríamos al Señor?
7-62 (1) Mientras estaba rezando, y según mi costumbre que lo que hago lo hago como si lo estuviera haciendo con Nuestro Señor y con sus mismas intenciones, así estaba recitando el credo, y no poniendo atención decía que intentaba tener la fe de Jesucristo para reparar tantas incredulidades y para impetrar que todos tuviesen el don de la fe. Mientras estaba en esto se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(2) “Te equivocas, Yo no tenía ni fe, ni esperanza, ni las podía tener porque Yo era el mismo Dios, Yo era sólo Amor”.
(3) Al oír amor, me agradaba tanto el poder llegar a ser sólo amor, que no poniendo atención he dicho otro disparate, esto es: “Señor mío, también yo quisiera ser como Tú, toda amor y nada más”. Y Él ha agregado:
(4) “Esta es mi idea, por eso te voy hablando frecuentemente de la perfecta resignación, porque viviendo de mi Querer el alma adquiere el amor más heroico, y llega a amarme con mi mismo amor y se vuelve toda amor, y volviéndose toda amor, está continuamente en contacto Conmigo, así que está conmigo, en Mí, y por Mí hace todo lo que quiero, no se mueve, ni desea otra cosa que mi Querer, en el cual está encerrado todo el amor del Eterno, y donde queda ella encerrada; y viviendo de este modo el alma llega casi a perder la fe y la esperanza, porque llegando a vivir del Querer Divino, el alma no se siente más en contacto de la fe y de la esperanza, pues si vive de su Querer, ¿qué cosa debe creer si lo ha encontrado y hace de Él su alimento? ¿Y qué cosa debe esperar si ya lo posee, viviendo no fuera de Dios sino en Dios? Por eso la verdadera y perfecta resignación es el sello de la segura predestinación, y la certeza de la posesión de Dios que el alma adquiere.  ¿Has entendido? Piénsalo bien”.
8-18 (1) Continuando mi habitual estado, estaba uniéndome con Nuestro Señor, haciendo uno solo su pensamiento, su latido, su respiro y todos sus movimientos con los míos, y ponía la intención de ir a todas las criaturas para dar a todas todo esto, y como estaba unida a Jesús en el huerto de los olivos, daba también a todos y a cada uno, y aun a las almas purgantes, todas sus gotas de sangre, sus oraciones, sus penas y todo el bien que Él hizo, a fin de que todos los respiros, los movimientos, los latidos de las criaturas quedasen reparados, purificados, divinizados, y la fuente de todo bien, la cual son sus penas, fueran remedio para todos. Mientras esto hacía, el bendito Jesús en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, con estas intenciones tuyas me hieres continuamente, y como las haces frecuentemente, una flecha no espera a la otra y siempre quedo herido de nuevo”.
(3) Y yo he dicho: “¿Cómo puede ser posible que quedes herido y te escondes y me haces penar tanto en esperar tu venida? ¿Éstas son las heridas, esto es lo mucho que me quieres?”
(4) Y Él: “Más bien no he dicho nada de todo lo que debería decirte, y el alma misma no puede comprender, mientras es viadora, todo el bien y el amor que corre entre las criaturas y el Creador, porque su obrar, el hablar, el sufrir, está todo en mi Vida, porque sólo haciéndolo así puede disponer para bien de todos. Sólo te digo que cada pensamiento tuyo, latido y movimiento, cada miembro tuyo, cualquier hueso tuyo sufriente, son tantas luces que salen de ti, que tocándome a Mí las difundo para bien de todos, y Yo te mando triplicadas tantas otras luces de gracia, y en el Cielo te las daré de gloria. Basta decirte que es tanta la unión, la estrechez que hay, que el Creador es el órgano y la criatura el sonido; el Creador es el sol, la criatura los rayos; el Creador la flor, la criatura el olor; ¿puede estar acaso el uno sin el otro? Ciertamente que no. ¿Crees tú que no tengo cuenta de todo tu trabajo interno y de tus penas? ¿Cómo puedo olvidarlas si salen de Mí mismo, y son una sola cosa Conmigo? Agrego aún que cada vez que se hace memoria de mi Pasión, siendo ésta un tesoro expuesto para bien de todos, es como si el alma pusiera este tesoro en el banco para multiplicarlo y distribuirlo para bien de todos”.
9-15 Octubre 4, 1909
El pensamiento de sí mismo se debe interrumpir para hacer lo que hace Jesús….Entonces me he puesto a seguirlo, pero poco después, llegando a otro punto del camino del calvario, en el cual más que nunca me internaba en las diversas intenciones de Jesús….
11-139  (2) “Hija mía, no acrecientes mis penas con afligirte, son ya demasiadas, Yo no espero esto de ti, es más, quiero que hagas tuyas mis penas, mis oraciones y todo Yo mismo, de modo que pueda encontrar en ti otro Yo mismo, en estos tiempos quiero grandes satisfacciones y sólo quien hace suyo a Mí mismo me las puede dar. Y lo que en Mí encontró el Padre, es decir, gloria, complacencia, amor, satisfacción, completas y perfectas, para bien de todos, Yo lo quiero encontrar en estas almas, como otros tantos Jesús que lo hagan a la par de Mí, y estas intenciones las debes repetir en cada hora de la Pasión que hagas, en cada acción, en todo, y si no encuentro mis satisfacciones, ¡ah, para el mundo será el fin! Los flagelos lloverán a torrentes. ¡Ah hija mía! ¡Ah hija mía!”
12-49   Continuando mi habitual estado, estaba diciendo a mi amado Jesús: “No desdeñes mis oraciones, son tus mismas palabras que repito, las mismas intenciones, quiero las almas como las quieres Tú, y con tu mismo Querer”. Y el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando te oigo repetir mis palabras, mis oraciones, querer como quiero Yo, como por tantos imanes me siento atraer hacia ti, y conforme te oigo repetir mis palabras, tantas alegrías distintas siente mi corazón, y puedo decir que es una fiesta para Mí, y mientras gozo, me siento debilitado por el amor de tu alma y no tengo la fuerza de castigar a las criaturas; siento en ti las mismas cadenas que Yo ponía al Padre para reconciliar al género humano. ¡Ah! sí, repite lo que hice Yo, repítelo siempre si quieres que tu Jesús en tantas amarguras encuentre una alegría por parte de las criaturas”.
(3) Después ha agregado: “Si quieres estar al seguro repara siempre y repara junto conmigo, fúndete tanto Conmigo de formar un solo eco entre tú y Yo de reparaciones; donde hay reparaciones el alma está como bajo techo, donde está defendida del frío, del granizo y de todo; en cambio donde no hay reparación, es como quien se encuentra en medio de la calle, expuesta a los rayos, al granizo y a todos los males. Los tiempos son tristísimos, y si el cerco de las reparaciones no se ensancha, hay peligro de que los que están al descubierto queden fulminados por los rayos de la Divina Justicia”.
33-33 Febrero 24, 1935
La razón es el ojo del alma, es luz que la hace conocer lo bello de sus obras buenas. Cuáles son los derechos de la Divina Voluntad, cómo en Ella no hay intenciones sino actos.  (pues  Dios es Acto Único, no acto en potencia…y nuestros actos, serán como en Dios)
…….. Ahora si la criatura hace los actos buenos en mi Voluntad Divina en virtud de la razón que tiene, le damos el mérito de actos divinos; el mérito le viene dado según lo que conoce y según la voluntad humana quiere obrar: Si quiere obrar en la nuestra, ella se eleva tanto que no queda en lo bajo de las acciones humanas, aun buenas, sino que viene en nuestro Querer Divino, y como esponja se sumerge dentro e impregna sus actos de luz, de santidad, de amor, de modo que su acto desaparece en el nuestro y reaparece nuestro acto divino, por eso con justicia debe correr el merito divino, y como en nuestra Voluntad Divina pierde el prestigio humano, se cree que la criatura no haga nada, pero no es verdad, si Ella obra es en virtud del hilo del querer humano que ha recibido en sus manos, que forma el triunfo y sus conquistas sobre el acto de la criatura, y la razón humana que  voluntariamente viene a ceder sus derechos recibidos, como homenaje y sujeción a Aquél que la ha recibido, y esto es más que hacer, porque Dios ha recibido la correspondencia de los dones más bellos que dio a la criatura, esto es la razón y la voluntad, con esto nos da todo lo que puede darnos, nos reconoce, se despoja de sí misma, nos ama con amor puro, y es tanto nuestro amor que la vestimos de Nosotros mismos, le damos nuestras obras, de modo que Nosotros y ella podemos decir: ‘Hagamos juntos’. Nos pondremos en las condiciones en que la criatura no podrá hacer nada sin nuestra Voluntad, y es tanta nuestra bondad, que aun cuando la criatura hace el bien humanamente, como en el bien corre siempre la razón, le damos el mérito humano, porque es nuestra costumbre el no dejar sin premio ningún acto bueno de la criatura. Se puede decir que somos todo ojo sobre ella para ver en qué debemos recompensarla”.
(3) Después de esto ha hecho silencio, y yo continuaba pensando en cómo esta Divina Voluntad es toda ojo sobre nosotros, nos ama tanto y no nos deja un instante, y mi dulce Jesús ha vuelto a decir:
(4) “Hija mía, mi Divina Voluntad es todo para la criatura, sin Ella no podría vivir ni siquiera un minuto, todos sus actos, movimientos y pasos, se pueden llamar desembocaduras, partos que le hace mi Querer, y la criatura los recibe, los siente en sí misma y no conoce ni quién los desemboca, ni quién da vida a su vida, y por eso para muchos es como si mi Voluntad no estuviera para ellos, y no le dan los debidos derechos que conviene darle. Por eso es necesario que se conozca cuáles son estos derechos de mi Querer Divino, para hacer que conociéndolos puedan corresponderle y conocer quién es Aquélla que es Vida de su vida, y que ellos no son otra cosa que la vestidura, las estatuas animadas de Ella. Ahora, los derechos son innumerables: Derecho de creación, derecho de conservación, de animación continua, todo lo que ha creado y que sirve al bienestar del hombre, constituye un derecho suyo sobre de él, por eso el sol, el aire, el viento, el agua, la tierra, y todo, han sido creados y dados al hombre por mi Voluntad, así que por cuantas cosas le ha dado, tantos derechos de más tiene sobre el hombre; mi Redención, el perdón después de la culpa, mi Gracia, el buen obrar, son derechos mayores que Ella adquiere sobre él. Se puede decir que está como unida en mi Voluntad, sin embargo no es conocida. ¡Qué dolor el no ser reconocida!
Ahora, para tener el triunfo, la Vida de mi Voluntad en la criatura, es necesario que se conozca qué cosa ha hecho, qué hace por amor de ellas, y cuáles son sus justos derechos, y cuando haya conocido esto, se pondrá en orden con mi Querer, sentirá quién es quien le da la vida, quién se mueve en su movimiento, quién late en su corazón, y mientras recibirá de Ella la Vida que forma su vida, dará a Ella como homenaje, amor y gloria, aquella misma Vida que forma en ella, y mi Voluntad recibirá sus derechos y regresará a su seno de luz todo lo que es suyo, que con tanto amor le había dado, en suma se sentirá renacida de nuevo en sus brazos a aquélla que con tanto amor había creado. ¡Oh! si todos conocieran los derechos de mi Voluntad, su amor ardiente y constante, que es tanto, que mientras le da la vida la pone fuera a la luz del día, más que madre es tanto su celo de amor, que no la deja ni un instante, la inviste dentro y fuera, por encima y por abajo, a derecha e izquierda, y aunque la criatura no la conociera, ni la amara, Ella con heroísmo divino continúa amándola y haciéndose vida y portadora y dadora de los actos de la criatura. ¡Oh! Voluntad mía, sólo Tú sabes amar con amor heroico, fuerte, increíble e infinito a aquélla que creaste, y que ni siquiera te reconoce. ¡Ingratitud humana, cómo eres grande!”
(5) Entonces sentía que tocaba con la mano el gran amor del Fiat Divino, y pensaba entre mí: “¿Cómo se puede vivir en Él, tal vez poniendo siempre la intención de vivir en Él?” Y mi siempre amable Jesús ha agregado:
(6) “Mi buena hija, el vivir en mi Voluntad no son intenciones, las intenciones sirven cuando no se pueden hacer los actos, porque falta quien tiene virtud de dar vida a todo lo que de bien quiere hacer la criatura, y esto está fuera del vivir en mi Querer, y Yo doy el mérito a ellas no como actos, sino como santas intenciones. En cambio en mi Voluntad está la virtud vivificadora, actora y obradora, de modo que todo lo que la criatura quierehacer, encuentra quién forme la vida a sus actos, siente la fuerza vivificadora que vivifica su acto y lo convierte en obra. Por eso en mi Voluntad todas las cosas cambian, todas las cosas poseen la vida, el amor, la plegaria, la adoración, el bien que se quiere hacer, todas las virtudes están llenas de vida, por lo tanto no sujetas a terminar, a cambiarse, porque quien les suministra la vida las tiene consigo para que hagan vida juntos, y Yo les doy el mérito de obras animadas por mi Voluntad.
 Qué diferencia entre las intenciones y las obras, la intención simboliza a los pobres, a los enfermos, que no pudiendo quisieran al menos con la buena voluntad ejercitar la caridad, propagar el bien, hacer quién sabe cuántas bellas cosas, pero la pobreza, la enfermedad, se los impiden y los hacen casi prisioneros, sin poder hacer el bien que quieren hacer. En cambio el obrar en mi Divina Voluntad simboliza al rico, que teniendo la riqueza a su disposición, la intención no tiene valor, porque si quiere puede hacer la caridad, puede ir donde quiere, puede hacer el bien a todos, ayudar a todos. Son tales y tantas las riquezas de mi Querer, que la criatura se pierde en Ella, y a manos llenas puede tomar lo que quiere para ayudar a todos, y sin hacer ni estrépito, ni ruido, casi como luz silenciosa lleva la ayuda y se retira”.
35-44 (7) (todo el capitulo…fantástico) “Hija mía bendita, el vivir en mi Voluntad encerrará tales sorpresas y múltiples novedades divinas, de dejar admirados a los mismos ángeles y santos, mucho más que en mi Voluntad no hay palabras, sino hechos, las mismas palabras, los deseos, las intenciones, las convierte en hechos y obras cumplidas. Fuera de mi Voluntad, lo que la criatura quiere se reduce a palabras, deseos e intenciones, pero dentro de Ella, estando en Ella la virtud creante, lo que quiere la criatura adquiere hechos cumplidos, obras llenas de Vida. Mucho más que estando en nuestro Querer, está al día de lo que Nosotros hacemos, siente lo que Nosotros queremos, por eso nos sigue en las obras, quiere lo que queremos, no puede hacer menos, ni ponerse a un lado, para ella nuestro Fiat se vuelve la más grande de sus necesidades, de la cual no puede apartarse, para ella es más que respiro que debe dar y recibir, más que movimiento que siente la extrema necesidad de moverse. En suma, mi Voluntad es todo para ella, vivir sin mi Voluntad le resulta imposible, por eso sé atenta, y tu vuelo sea siempre en nuestro Fiat”.
Vs.   36-39  En cambio, donde no está nuestro Querer estamos obligados a no poder hacer nada, pues no hay materia nuestra que sea adaptable para Nosotros, y si algún bien hay, es bien aparente, corrompido por la propia estima y gloria, por torcidas intenciones, y Nosotros rehuimos el obrar en ella porque pondríamos en peligro nuestras obras más bellas; Nosotros primero nos aseguramos y después obramos. Tú debes saber que por cuantos más actos hace en nuestro Querer, tanto más entra en Dios y más ensanchamos el campito en nuestro seno divino…..

— En el círculo de su Voluntad  —

Su Acto Unico, su Vida, su Querer

La cosa más esencial de un alma es el no salir jamás del círculo de la verdad.  4-17 LdC

15-33…con querer entrar en mi Voluntad, el alma depone la suya y quita la sombra de su querer, y mi Voluntad hace resplandecer su vívida luz, la inviste, la transforma en la misma luz y el alma abismada en mi Querer Eterno, me dice: ‘Gracias, ¡oh! Santo Querer Supremo por tu luz, por todos los bienes que haces con llenar Cielo y tierra de tu Eterno Querer; por todos quiero darte la correspondencia del bien que haces’. Y Yo siento tal honor, gloria y complacencia, que ningún otro la iguala. 

Hija mía, cuántos males hace la sombra de la propia voluntad: enfría el alma, produce el ocio, el sueño, el entorpecimiento. 

Diversamente es quien vive en la luz de mi Querer”.

Marzo 19, 1924

Hija mía, bendigo tu corazón, tus latidos, tus afectos, tus palabras, tus pensamientos y hasta tu más pequeño movimiento, a fin de que todos, con mi bendición, queden investidos de una virtud divina, de manera que ENTRANDO  EN MI QUERER lleven con ellos, en virtud de mi bendición, esta virtud divina y tengan el poder de difundirse en todos, darse a todos, multiplicarme por cada uno para darme el amor, la gloria, como si todos tuvieran mi Vida en ellos . 

 

 

 

VÍDEO 

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Cristina

Vivir en la Divina Voluntad es poseer al mismo Dios, su Vida -que son sus actos los cuales esconden sus atributos- y por lo tanto, es vivir la misma Vida Divina. Se dice pronto.... pero para esto nos creó el Creador. Bendito sea su Nombre: YO SOY. El es un eterno presente y todo lo que hay hecho está en acto de hacerse para tomarlo en cualquier momento.